sábado, 8 de marzo de 2014

Ingeniería social

Realizando búsquedas en Internet me topé con una entrada de la que destaco dos frases: "me siento un poco acomplejada", "se avergüence de su madre por ser de las pocas que no habla euskera". Cuando leí estas dos frases se me cayó el corazón al suelo, no pude evitar echarme a llorar, nunca había leído algo tan triste. El primer pensamiento que me vino a la cabeza fue a los niños de la alemania nazi que denunciaban a sus padres críticos.

Mis antepasados no hablaban euskera. Pero hete aquí que el euskera es "mi lengua propia" desde el 11 de enero de 1980 por arte de birlibirloque. Y dado no conozco mi supuesta lengua propia, además de ser oficialmente anormal, debo sentirme avergonzado y pedir perdón. Vaya, toda una diarrea mental.

El sueño vasquista es una sociedad monolingue en batua dentro de la delimitación territorial de eso que llaman País Vasco, Euskadi, Euskal Herria,... Esta visión incluye no solo a los que tienen tal sueño (como sería lo normal), sino que incluye al 100% de la población. Y este es un problema, porque el 100% de la población no está alineada, no comparte ni tiene porque compartir esa (u otra) visión por diferentes motivos (hippies, internacionalistas, añodadores del franquismo, liberales,...). Hay dos caminos posibles para salvar este obstaculo: Prisión y fusilamientos (estilo franco, comunista, patriotas de las pistolas,...) para el díscolo, o la ingeniería social (nazismo, no-do, RDA...). El primero de ellos tiene el efecto secundario de dar el cante. El segundo es más disimulado, más difícil hacerle frente, impregna paulatinamente los cerebros y por tanto a la larga más efectivo (como ya demostró Goebbels): Tras 40 años muchos han terminado asimilando los mantras vasquistas (como ocurrió en su momento con los mantras franquistas) sin ni siquiera darse cuenta (la película los rebeldes del swing lo retrata bastante bien) como si fueran el orden natural de la realidad que ni se cuestionan ni se debe cuestionar. Ya lo decía Goebbels: "Si una mentira se repite las suficientes veces, acaba convirtiéndose en la verdad", en este caso, y entre otras perlas, convencer a los habitantes de las zonas en las que la población nunca había hablado euskera, de que el euskera es su "lengua propia" y que deben sentirse avergonzados por no saber euskera (o mejor dicho, batua).

Es triste que la ingeniería social funcione. Es triste que alguien, en el caso que nos ocupa, pueda sentir vergüenza de no saber algo que, en un proceso cognitivo normal, se deduce que es normal que no lo sepa. Y es más triste aún que usen a los niños para hacerse sentir culpables a los padres.

1 comentario:

  1. En efecto, sucede tal como lo cuentas y es una realidad palpable para quien reside en esta zona de Sioux.

    Subrayo tu frase de =
    Tras 40 años muchos han terminado asimilando los mantras vasquistas (como ocurrió en su momento con los mantras franquistas) sin ni siquiera darse cuenta

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