sábado, 30 de enero de 2010

Este es un comentario que he leido en un foro. Transmite muy bien los puntos de vista que yo defiendo:


Yo abogo por una REDUCCIÓN de las administraciones públicas en los ámbitos central y autonómico (dejo al margen el ámbito municipal). Defiendo, por tanto, una REDUCCIÓN del ESTADO, una REDUCCIÓN del Poder de los políticos en todas sus variantes.

El ESTADO ESPAÑOL (incluyo bajo este nombre al Lehendakari, al Parlamento Vasco, a las Diputaciones, al Ayuntamiento de Bilbao, y por supuesto a ZP, Rajoy, sindicatos, Congreso y Senado, etc... ) ocupa un lugar en la sociedad española demasiado amplio, tanto desde el punto de vista económico como por su capacidad para controlar la sociedad y someterla a sus dictados.

Por una parte el ESTADO controla una cantidad excesiva de dinero y fondos públicos, utilizándolos a su antojo para repartirlos entre sus amigos y allegados, sangrando a los contribuyentes con unos impuestos desorbitados. Esto ocurre por igual en Vascongadas como en Andalucía, en Valencia como en Cataluña, ... , la corrupción es un mal español generalizado independiente de partidos políticos concretos, de siglas o geografías, es una consecuencia del modelo político que padecemos derivado de la Constitución de 1978.

El Estado ejerce un efecto económico de expulsión de la iniciativa privada, convirtiendo a muchísimos empresarios en meros títeres deudores de las contratas públicas. Hoy en España, un empresario no puede sobrevivir si no es amigo del concejal o diputado autonómico de turno. Esto conlleva una pérdida de competitividad real, de falta iniciativa de cambio, de ausencia I+D no subvencionado, creando un empresariado dócil y amuermado, con unos márgenes de beneficio cuasi funcionariales que impiden la contratación de nuevos trabajadores, así como el escape del "mileurismo" tan típico de la España actual.

Por otra parte el ESTADO dicta normas y valores éticos, patrones culturales, imponiéndolos a través de la escuela con su Educación para la Ciudadanía, de sus Korrikas pro-vascuence, de la industria cultural (cine, televisiones, radios, literatura, música, ...), industria o bien subvencionada o bien teledirigida desde el Poder político mediante concesiones digitales tipo La Sexta o la Cuatro. El ESTADO se ha erigido en fuente de vulgaridad, chabacanería, vagancia, mal gusto y todos los vicios imaginables.

Mi opción sería reforzar el poder local de los Ayuntamientos, y eliminar directamente Autonomías, Diputaciones, y demás organismos parásitos e inútiles. Además de reducir a la nada las subvenciones al cine, a los premios literarios municipales, a la bertsolaritza, a los partidos políticos, al vascuence y las editoriales tipo Elkar que viven del cuento, a los sindicatos, a todas las televisiones públicas (desde RTVE pasando por ETB y acabando en TV de Castilla La Mancha), a los periódicos catalanes que viven del subsidio de la Generalidad de Cataluña, al PER andaluz, a los "talleres culturales" extremeños donde se dan cursillos de masturbación para adolescentes (no me lo invento, es real como la vida misma), etc etc etc etc ....

En fin, España, como ha sido durante siglos, es el paraíso de la picaresca y del enchufe, ahora multiplicado por 17 por obra y gracia de una Constitución que teniendo sus virtudes, también ha demostrado a lo largo de estos últimos 30 años unos defectos que convendría subsanar.

Desde mi punto de vista el mayor defecto de la Constitución de 1978 es el Poder omnímodo que otorga a los políticos, convirtiéndolos en el eje en torno al cual giran demasiados aspectos de la vida social, cutural y económica española.

No en vano la Constitución fue pergeñada por "políticos", sabían lo que hacían, en su propio beneficio ....

Y no nos olvidemos de un asunto fundamental en el cual los políticos han impuesto su ley de manera abusiva y omnipresente: la JUSTICIA.

¿En qué país civilizado se ha visto que los puestos más importantes de la Justicia se los repartan los partidos políticos, con chalaneos del tipo 7 para el PSOE, 6 para el PP, y otro par de representantes para los nacionalistas de turno? Desde el Tribunal Constitucional, pasando por el Tribunal Supremo y el Consejo General del Poder Judicial, y acabando en el Fiscal General del Estado, están al servicio de los partidos políticos que los han nombrado.

¿Acaso no es un escándalo que el diario El País reciba filtraciones interesadas sobre el caso Gürtel, y ahora el diario El Mundo las reciba sobre el caso Faisán? ¿Por qué no se castigan las filtraciones a los periódicos, que reciben información privilegiada sobre juicios pendientes incluso antes que los propios encausados, que los propios interesados?

La CASTA política desde el inicio de la Transición no ha hecho sino multiplicarse, crecer, realimentarse, ... , absorbiendo dineros, voluntades, creatividad, personas de valía convertidos en funcionarios.

En definitiva PODER, PODER, PODER al servicio de los políticos ...

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